El tema de la inseguridad nunca me dejó indiferente.Pero, sólo cuando a uno le toca muy de cerca termina de entender las sensaciones que se viven:impotencia,indignación,deseos irrefrenables por justicia YA,angustia, miedo...Las palabras no son suficientes...esa sensación de desamparo, no tiene comparación.
Sucedió el viernes 13 por la noche. Y tal vez sucedió por desaprensión, por haber bajado la guardia, por la familiaridad del lugar, por el sentido de pertenencia al barrio...Por lo que sea, terminé de darme cuenta que ya no se vive como antes.
Visitaba a mi hijo en Corrientes, quien eligió hacer su casa en un barrio "tranquilo",que va poblándose de a poco.Lo que es decir, todos se conocen, pero las casas están dispersas entre terrenos valdíos,casas habitadas,y otras en construcción... A la hora que regresa a su casa es de noche, por lo que la demanda de su presencia por parte de los hijos y lo familiar que le resulta andar por su barrio le hizo decidir llevarlos hasta el kiosco de "la otra cuadra" a comprar una gaseosa. Usó la moto de su esposa pues a los niños les fascina clazarse el casco y "salir en aventuras con su papi" .De regreso, a pocos metros de su casa, tres sujetos le salen de entre unos matorrales de uno de los sitios valdíos,le toman la moto mientras uno alza a la niña de dos años y le apunta con un arma de fuego.Obvio que deja que la moto se la lleven y comienza un forcejeo por la niña que al final dejan tirada en el suelo.
Esto,que cuento brevemente, porque el dramatismo de la situación aún me tiene alterada,me acerca a todas las víctimas de la inseguridad que ya se ha instalado en nuestro país. Creo que ya no hay rincón argentino que no la tenga.
No importa la moto, decimos, aunque aún se estaba pagando y era el medio de movilidad que a mi nuera le permitía cumplir horario entre recreos de una escuela a otra.
¿No importa?
A mí sí me importa. No por el valor monmetario, sino porque lo que es de uno y lo compra con el producto de su trabajo, honradamente, debe seguir siendo de uno. No es discutible.
¿Que la sacamos barata?
Es cierto,en el sentido conformista que tenemos.Ceci está sana y salvo, Joaquín está sano y salvo, Cristian (mi hijo) está sano y salvo
...¿Sí?
....Verdad?...
No hace mella en la mente infantil lo sucedido? El espíritu del adulto queda igualmente en paz?
La policía nos atendió diciendo que era cosa de todos los días, que a la moto se la llevan a desarmaderos, que uno queda en tal lado y que otro queda en tal otro...que los "chorros" hacen tal cosa con las motos...¡Lo saben todo!,pero no se resuelve nada, pues las leyes amparan al delincuente.
En estos momentos pienso:¿ hubiera sucedido igual, si el dueño del terreno cuyos yuyales superan el metro, los mantuviera en condiciones?, ¿Si la Dirección Provincial de energía repusiera las luces del alumbrado público una vez que se le hiciera el primer reclamo? ¿Si la patrulla policial hiciera sus pasadas cotidianas? ¿Si a los delincuentes les hicieran sentir el peso de la justicia?...
Amo el tiempo de las puertas abiertas, y las casas libres de rejas. Amo el tiempo de la confianza y la palabra de fe...
¿Que nos ha pasado, hermanos?
Etiquetas: opinión
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