¿Cómo le entrás a un texto?...
Me preguntó Daniel.
No tuve que pensar mucho, pues para mí el libro, el texto es parte de mi vida diaria.
Aqué está la respuesta
La ventaja de vivir en los pueblos chicos es que todos nos conocemos. Me he ganado la confianza de las dueñas de la librería de modo que entro con tranquilidad y recorro las estanterías buscando novedades: ficción, poesía o libros que tengan que ver con la docencia.
Nunca compro alguno sin haber leído la reseña de sus contratapas y tengo la manía de guiarme por la firma de autores reconocidos aunque he aprendido también a encontrar delicias o interesantes propuestas en autores desconocidos por mí.Me gusta apreciar las texturas de sus encuadernaciones aunque sé que no me garantiza contenido rico o apreciable. Suele suceder todo lo contrario.
Con el, los libros elegidos me asalta el ansia por comenzar...
Noche. Tiene que ser de noche, en esas hora de silencio enorme . En la cama, pero como si no fuera la hora de dormir, "asalto" el libro a - saltos" , sin buscar en el índice, leo dispersamente fragmentos, y me prohibo definitivamente, abordar el último capítulo, verso, acto o lo que sea.
Una vez domada la anárquica conducta, tengo a mano un lápiz


que recreará lo escrito con marcas de todo tipo, agregados míos, llaves. subrayados, signos y ahora emoticoens...Cuando encuentro textos en periódicos o revistas que refieren a él o al autor, adhiero el recorte al libro.

Me sobre exijo sobrepasar el umbral del sueño,cuando me resulta muy atrapante, y a pesar de que tenga que volver a leer lo leído en ese momento en que los párpados se niegan a seguir abiertos.
Son, en el momento, los libros de cabecera...que también me acompañan a los lugares donde hay que hacer esperas: banco, por ejemplo.Los llevo conmigo a donde vaya por si encuentro algún momento para continuar la lectura.
A veces, me "ataca" la necesidad de transcribir frases. He creado una carpeta en word para ello,pero el cuaderno y la tinta negra, me ganan...
Aún no me acostumbro a leer libros enteros en la pantalla. Aunque me cueste una fortunita, los imprimo...Siempre que se pueda. Si no, me resigno y me entrego de lleno a la propuesta virtual. Diigo, generalmente,me asiste para tratar al texto de modo similar a como lo hago con los de papel.
Ah! Los libros...! Ah!...Los textos! Cuántas miradas, cuántos mundos, cuántoas novedades hay en ellos...Cuántas horas que no pasan en vano leyendolos.
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