El Perro Vagabundo Hector Cediel
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Hector Cediel
Lugar
Bogotà Locombia
Sobre mí
Me encanta escribir en prosa poetica.

Si desea que le envie un e-book de mi autoria de regalo, escribame por favor a hcediel@yahoo.com para poder adjuntar el archivo

SEMENTERIO DE METAFORAS

SEMENTERIO DE METÀFORAS
Versos de pasión de según un cronopio menor

I

Como dos pájaros de fuego, nos bronceamos desnudos con el frío y la luz de los faroles. Se desprende de una estrella, la oscuridad de la sangre de tus ojos: Verdes como el esplendor de la saliva que se goza los labios, el falo y los testículos. No sé si amor es el tumulto de las marcas carmines de este vergonzoso y delicioso espectáculo. Es una delicia comer pústulas de rosas de tus fatigados pechos. Quiero hablar del amor que seguimos cual practicantes los locos: los bipolares, los anarcos, los blancos y los grises. Quiero hablar de ese amor que desgarra… y pulveriza… y amalgama como masa de arcilla que gime y suspira. Sé que nunca has fingido movimientos furiosos ni has aullado como una loba, cuando alcanzas a tocar las estrellas en un éxtasis amoroso. Te he perseguido como un ciego, porque la culpa ha sido de la cobardía de los silencios y del azul en lontananza de esa esperanza, que nunca más regresará a mis brazos. Deja que mi alma llore, todo el dolor por el tiempo perdido. Mi corazón furioso es de barro y vive como el sereno, en eterna vigilia. Nunca volvamos a reñir; calla como una noche perfecta, mientras te desnudo. Te amo como el mar ama a sus gaviotas, que conviviendo tan cerca, coexisten en un idilio eterno, sin traspasar al reflejo del espejo de sus mundos. Eres impura como el fósforo o la mirada de los pechos que me persiguen. ¡Regálame un verso de desasosiego! ¡Regálame un beso! Me siento como la basura del vino, del atribulado desvelo. Observo en la saliva murte, a los desechos de las fiestas de los burdeles. Por amor a ti, me siento como un gaviero de faro. ¡Mira mis llagas y el dolor remalero de mis testículos!

II

Sé que he golpeado a las palabras con furia, me han sangrado las manos de tanto pensar y todavía me preguntas: ¿Estás perdiendo el tiempo, hilando palabras, en vez de trabajar como las hilanderas de mi tierra, a las que les sangran las manos confeccionando ruanas? Quiero que tu sangre se enraíce sobre mis huesos. Dices que vivo emperrado, borracho o ausente, ¡Todo lo conviertes en un invisible infierno, por haber pasado la noche con la mujer, que si sabe para que Dios le regaló, un hermoso capullo de carne! Sospecho que he estado enamorado, pero hace tanto, que ahora dudo de su realidad. Sé que he herido a mis amadas con la espada erecta y las he taladrado sin piedad como si fueran de piedra. Estar enamorados es perder la cabeza y escribir versos, como si hubiéramos enloquecido. Me pudro como una errabunda vagabunda bajo el viento y el frío; quiero aprender a volar, como lo aprendió a hacer tu ternura y a decir:¡Nunca!¡nunca más! ¿Por qué te demoras en venir a despertar a mis besos, a descongelar mi boca? ¿Por qué tus manos no aprenden a coser heridas, con la piel de mis sentimientos? Crepito como un besador que sufre y sin embargo: Siento una alegría indescriptible, por poder escribir versos tristes… he entintado con dolorosas lágrimas y he pincelado versos rojos… azules… verdes y sepias… ¿Sientes el dulzor del canto que brota de la traición del viento y del polvo amoroso? Sé que estos no van a ser los primeros, ni los últimos versos que te dedique. Las amantes suicidas, son las amantes perfectas: Después del funeral, simplemente nos cambiamos la camisa sudada y con un poco de loción, podemos salir a buscar una nueva enamorada. ¿Será un antojo pueril? ¿Existirá una hermosa rapsodia de amor, como todo lo que digo o sugiero con sutileza, para que lo tenga a bien haber, tu cuerpo en el futuro?

III

Cuando te digo: ¡Te odio! Deseo gritarte: ¡Te amo! ¡Te deseo! Palpémonos como invidentes, pero no quites ni detengas mis manos, ni los besos que se sumergen en la garganta del hoyo negro, del túnel del goce. ¡Te quiero! ¡Te deseo! ¡Te amo! Te lo he dicho con palabras inocentes y en la intimidad: ¡con soeces! Deseo una aventura con una inocente virgen ¿Existe? Para recordar a esa infame barbaridad púrpura con fuego entre las piernas, ese hermoso triángulo de seda tibia; cuando acaricio tus cabellos, se rompe el paisaje y sería absurdo actuar como un eunuco o insensible como una estatua griega. Me fascina que se encrespe tu piel, como el mar cuando se excita con las caricias de las ninfas, cuando juegan a encontrar perlas entre sus genitales. Es bella esta aventura, cuando me asomo sobre el papel en blanco, con el fulgor de una estrella que desvaría y que no puede contener el llanto del fuego. Dejemos que tiemble de amor el lecho o que grite y se muerda las uñas. Sueña sobre el tálamo azul que te taladra, cómo cuando ensoñabas a un hijo. La carne se ha hecho sed y hambre. Me siento como un dragón onanista bebiendo vino, en la cava de tus sensaciones. No volveré a hablar de la rosa, ni del cisne, ni del unicornio, ni de un olivar onagro. Dejemos que forniquen como máquinas nuestros cuerpos. ¿Dónde estas? Sólo escucho al bárbaro murmullo y la risa de la sangre, que se burla del absurdo de mi alegría. ¿Dónde están tus pezones y tu cintura refluyera? ¡Deliro con locura, por todo lo que deseo de tu cuerpo arisco y salvaje, como una potra casi sin monta! No soporto a esos amoríos de una noche y que al despertar, nos hacen sentir más extraños que unas horas atrás, mientras nos conocíamos y nos seducíamos con silenciosas sugerencias, sin recular ni buscando querencias. ¡Amor! Como me gustaría que me ayudaras a orinar… porque mi táctica es tratarte como a una perdida, para que la pasión no se derrumbe, ni desaparezca la magia y el encanto, como en los amores higiénicos.

IV

¡Ámame! No soporto más a un amor paralelo ni una ilusión carrilera, porque se termina convertido en arroyo y después en rio. Mujer ¿Sabes lo que es un dolor de pelotas? ¿Imaginas que es sentirme jineteado por una mujer bien obesa y fea, para poder olvidarte? Sé que el amor es un suicidio lento y hasta la gran muerte, ¡si huimos de su mortal cita! Admiro la violenta memoria de mi pene ¡Siempre sabe lo que tiene que hacer y como se esfuerza el pobre! No le importa si hay música o aroma a hierba… a “polvo”… a mar… a estrellas… o… a luna llena… no le importa si estoy enamorado ¡él siempre lo disfruta! y termina extendiendo la noche como una melcocha o una chocolata que se come a mordisquitos… Me estaca la piel amada, mientras le robo lo sombrío a su corazón. Hoy me siento como un pájaro preso, pero canto para ti… y para usted… y para una mujer que vislumbro en el horizonte.

Quiero que mi corazón: ¡despierte! No politicemos el por qué no escribo nombres y sin embargo, me estremezco. Quiero hablar de ella y de ti… y de ti, mi luz de siempre ¡Mi eterna fantasma amada! Intento recoger a las imágenes dispersas con música de tambores y cítaras. Miro por la ventana como un preso e imagino la cólera, de una mujer húmeda por el miedo y el cansancio, por saber que no puede conocer la vida, si fructifica la ilusión del golpe abrasador contra el intenso frío del alma. ¿Será esta luna, la misma que inspiró a Rambeaud, a Roca o a las vacas locas? Me has herido como un obús, en donde más duele.

V

Me siento como un escarabajo murte, por haberme comportado como un hombre de bronce, contigo. No deseo volver a ver niños destrozados, por los colmillos del odio enemigo. No se si pueda tocar con versos, el corazón humano. ¿Dime amor, se secó la pasión en tus pechos? Transformamos en templo, a la humilde alcoba de una posada, de un motel de paso. Soy feliz y me siento como un pastor de un rebaño de mujeres hermosas, maduras y con el color preferido del hambre. Es extraño el fuego que siento; no es ese sentir institucionalizado… son versos inconfesables que muchos leerán con voz rebajada y con la cabeza baja… y con la boca a la altura del miembro erecto. Mis versos son fálicos como las serpientes proféticas o los seductores artificios poéticos, que a todas las hacen sentir que son diosas o la Reina de la noche y de los corazones de todos; algunas, las más ingenuas, hasta creen que fueron la musa y que por eso, estos versos son los más hermosos. Soy un lesbiano con mediana fortuna, pero con aciertos de calidad ¡pero pegajosos! Esos son malos y peligrosos; es como beber veneno para sanar el alma o cruzarnos en el curso de una saeta, de una gigantesca ola o sobre el suspiro sollócelo de un volcán. Más que un poeta, me considero un enamorado maníaco y depresivo, por culpa del amor y de la poesía. Mi amor: ¡Todas las volátiles aves, no son buenas ni inocentes! Ni todos los horizontes son buenos amigos, porque muchos se devoran a las amadas, como la niebla o muchas auroras y puedo dar fe de ello.

VI

No sé qué tienes tu… ¿Será tu pubis depilado? o ¿el color de las uñas de tus pies? o ¿el sabor de tus besos intangibles? o ¿tus caricias onanistas? Mis recuerdos flotan como el millar y más de cadáveres del Titanic… hay carnes para el fuego… otras para las fauces de los dragones marinos… otras para podrirse en vida, rezando cual cotorras oraciones impías… ¡Por un beso tuyo, por un beso tuyo, intentaría regalarte uno de mis mejores polvos! Por aferrarme a tus cabellos como un jinete ecuestre… ¡que no daría! No huyas como una mujer fugitiva ¡Sé que existen frutos venenosos… pero a ti, te mordería con locura, así sea mi última cita con la muerte. ¡Regálame tu lengua de fuego! Te invito a compartir mi agonía, sobre la misma playa. No me preguntes de cuanto tiempo dispongo, simplemente piensa que podemos compartir entre los dos, lo que nos reste de vida. Déjame decir locuras y necedades en voz alta; no calles al absurdo sainete ni pienses si el camino es largo o corto. No dejes que tu orgullo me ignore por dignidad; pero de algo si estoy seguro, y es: que deseo morirme, antes que los dos grandes amores de mi vida. Tú eres uno de ellos y el otro: ¡Conservo su nombre en secreto!

Deja que piafe tu alma, como una hembra ardida. Toda mujer enamorada, se verá hermosa para su hembro; para el macho implacable, para el concertista que anega las noches… y tú, no te aferres a mí como un rayo de esperanza. Vivo desencantado de la historia que escribimos. Nada existe más feo: que las venganzas de las tristezas.

VII

Déjame balbucear palabras, como un niño malcriado por las caricias acosadoras, de una tía solterona. Te imagino como la “V” de una victoria amorosa y a tu vagina, como un libro enciclopédico abierto, al que le paso las hojas, humedeciendo con un poco de saliva las yemas de los masturbadores dedos. El miserable fulgor de mi corazón, pasa a paso de una noche contigo. Bramo como una playa ardida, reclamándole a la brisa, un poco de fresco. ¿Regresarás como las aves migratorias? ¿Encontraré como ellas añoran, desocupado el nido? Dime en que pensabas, cuando compartía el frío de la madrugada contigo ¿Será que el destino, nos ha reservado un pedazo de siglo para nosotros? ¿Será que solo me ves como un balso, para no ahogarte en el hastío? No me digas nunca adiós, como le dicen a veces a muchos perros viejos. A veces pienso que las mascotas son una metáfora perfecta del amor; casi siempre mueren antes o simplemente: ¡abandonan al amo! No te enamores de mí, porque añoro que me devore la muerte. Estoy cansado de fundar ilusiones con amantes con sentimientos golondrinos ¡eso que la demencia de la locura desapareció, cuando se puso de moda, que el amor se confundía con el concepto: muerte… eso fue hace años y desde entonces, me siento extraño o como esas flores que recogen de noche sus alas. Me desahogo. Canto como el sollozo dulce, de la hermosa boca de tu corazón. No sé si he murmurado necedades, a los movimientos de las flemáticas miradas indiferentes. Ríe… pero a mi no me engañas, porque tu expresión es la de una hembra que se quema por dentro, como cuando se incendia un pozo petrolero o el manjar tierno de tu cuerpo molinero.

VIII

¿Cómo puedes reír como una máscara salvaje o la ironía del rostro del carnaval que pasa? Castígame con ternura o fusílame con besos. Mañana solo seremos el gris del viento y nos recordarán como a una entupida máquina, o simplemente: como un recuerdo viejo, añoso, caduco. Me siento infeliz, como todo suicida sobreviviente. De ti recuerdo esos pelitos íntimos, enredados entre la lengua de mis dientes y a tus pezones, cosidos como un murmuro a mis pestañas. Sé que no podemos pasar de incógnitos por la vida, ni tampoco es bueno que nos recuerden como un ciclón murte asesino. Perdóname. Nunca he pagado por el tiempo perdido, ni he cobrado por mis besos, mis caricias, y menos: ¡por mis polvos! A veces me siento como un cornúpeta embistiendo y corneando: cuerpos de viento o capotes fantasmales. Lo que creamos que va a trascender, hay que rescatarlo del corazón del fuego; solo necesito de un poquito de amor, para disfrutar de lo pequeño o leve de la vida. No perdamos el tiempo como plañideras, que los gusanos como apariciones insensibles, aguardan por nuestra carne y se engordarán en un banquete de ataúd y una vez mas, se pudrirá nuestra carne. Cuando llueve tristeza sobre mi corazón, siento como se ahoga mi alma; sin embargo, vivo enamorado por la música del mar e imagino una capilla del mar en coral y con sirenas lujuriosas. ¿Cuéntame, quién le robó el dorado a tu belleza? ¿Fue ese dragón con rostro de dinosaurio en extinción? La ciudad te ha devorado y te trasbocarà un día, aún no imaginado. Llegué tarde a tu vida, como siempre toqué tarde a las vidas de mis amadas. Ahora luzco 25 años más joven en los blogs virtuales, porque he puesto una foto de hace 25 años, cuando me creía fresco, hermoso y ejecutivo lozano; jugaba a ser importante y trascendente, pero terminé archivado como un cachivache por la realidad.

He conocido personas maravillosas en la Web. Solitarios que elegimos a la poesía en vez que a los crucigramas, los juegos de cartas o esas burguesiítas oncecitas con té. ¡Brindisi!, el amigo loco que se goza a la Web, con la ironía morbosa de sus irreverentes y escandalizadores comentarios; la Rosell, infatigable hormiguita intelectual que entre su enfermedad y el tiempo libre, nos regaló a todos, una oportunidad para poner a volar nuestros versos; la Martínez Vidales, novel y hermosa poeta, apasionada, ardiente en los versos y un tono fresco, en la voz de la nueva poesía contemporánea colombiana; la Quintero, con su “diván Rojo”, contestataria empresaria y visionaria del erotismo y sensualismo, como una opción aún por explotar y descubrir en un país doble moralista o la Brunner, hermosa Argentina, líder del naturismo en Hispanoamérica y Floreyna en Nudelot; mi amada mecenas y madre de mis sueños: “La Osita”… y tu, mi amada amante… la resucitadora e inquisidora… pero igualmente te amo y te recordaré siempre, así sea ciudadano del averno.

Estos versos nacieron en un día frío y paramoso, en la Casa de Poesía Silva, en compañía de mi amiga poeta: Mariluz. Seria ingratitud mía, el no reconocer a mis dos grandes Maestros y guías o mentores de mi obra: Juan Manuel Roca en lo metafórico modernista y Jaime García Mafla, en el clasicismo… hace casi 25 años… llegué a este hermoso templo de la Poesía, fruto del esfuerzo titánico de María Mercedes Carranza, con unos textos “naive”, intimistas y absurdamente inmaduros… pero yo me creía: escritor-poeta…sin haber aprendido a leer… y me enseñó a leer, un amigo invidente: Samuel Serrano, cuando me dijo: Cediel, usted no ha leído… para escribir poesía, hay que saber leer… y como un faro, me indicó lecturas y poetas, así como lo hicieron, mis maestros talleristas…

Sé que una gota de sangre puede cambiar desde el interior, el rumbo del mundo. No podemos seguir colocando los sueños y el cielo, bajo las suelas sucias del hombre… No soy Atlas para soportar como un cariátide el equilibrio justo de la vida; tu peso basta para equilibrar mi vida y el compromiso exacto de los versos liberadores.

Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel
hcediel@yahoo.com
2009-01-31

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A las 10:48am del abril 18, 2009, Edith Benor dijo...

A las 9:54pm del abril 9, 2009, Marcela Elizabeth Briseño dijo...
Easter Comments
Myspace Layouts
A las 9:45am del febrero 26, 2009, Marcela Elizabeth Briseño dijo...

Thanks For The Add Graphics from http://www.freeglitters.com

Myspace Comments
A las 9:25am del febrero 26, 2009, Marcela Elizabeth Briseño dijo...
ya estás en escritoresypoetas.ning.com ?
Que tengas un buen día!
 
 

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